N00b, que eres n00b...


Hace un año, tal vez en momentos como este me gustaría sentarme en tu portal y dejar pasar las horas hasta que tus pies bajasen las escaleras. Hace un año, tal vez habría necesitado que me mirases para ahogarlo todo en tus ojos, habría necesitado que los recuerdos se borrasen con tu sonrisa, habría necesitado inhalar tu olor por las mañanas y lavarme la cara con él. Hace un año, tal vez no lloraría sabiendo que por lo menos podía apoyarme en ti, aunque fueses frágil. Pero, ¿sabes? Yo nunca dejaría que te destrozases. Hace un año, tal vez volvería a mi casa con la felicidad de haberte visto, y tal vez derramaría un par de lágrimas sobre la almohada en un exceso de realidad inducido por mi subconsciente. Hace un año, tal vez tú hacías que todo pareciese irreal.
Y lo más importante es que hace un año, tal vez yo no estaría escribiendo esto. Simplemente estaría llorando, intentando explicar con palabras lo mucho que te quería.

Hace un año, tal vez hoy...

...

Verano... ¿feliz?


Only you can answer my cries

.

-Yo jamás he formado parte de tu familia
-Tú siempre has formado parte de mi familia -discrepó ella.

[...]

Bajé los ojos para contemplar su rostro, tan cerca del mío. Apretaba con fuerza los párpados y fruncía el ceño.

-Hemos perdido el hilo en algún momento, Jacob. Nos hemos descompensado. Se suponía que tú ibas a formar parte de mi vida. Puedo sentirlo y también tú. (...) Pero no de este modo. Hemos hecho algo mal. Yo lo he hecho. Cometí un error y dejamos de estar en la misma onda.

Amanecer.




Sí, me siento culpable.
¿Por qué?
Ni zorra.


Pero bueno, tengo un pez.
:)

.

A veces, no paramos de ver las cosas negativamente, y llega un momento en que la autoayuda no sirve de nada. De poco me han servido esos 4 euros que gasté en un libro que yo sabía que no iba a servir para nada. Bah. Como si diesen por sentado que todas las personas nos sentimos igual y nos vamos a recuperar igual.

Nos empeñamos en verlo todo gris,
opaco, monótono y sin fundamento. Nos cansamos de repetir todos los días lo mismo, de no recibir el cariño necesario, ese que hace que puedas mantenterte en pie. Nos aburrimos de levantarnos y pensar que todo va a seguir igual, igual de gris, incluso puede que más oscuro, igual de monótono que el día anterior.

Nos asustan los cambios, nos obligan a estremecernos, a retroceder una y otra vez sobre nuestros propios pasos. Mas sin embargo, los necesitamos. Los necesitamos para aportar ese color a los gélidos momentos, ese que llena de luz los días grises. Los necesitamos para proporcionarnos la adrenalina necesaria. Adrenalina. ¿Lo entiendes? Adrenalina.

La realidad es que la gente no busca cambios. Sino que sólo busca la adrenalina que estos proporcionan (los hay que la tiñen de morado). Pero, sea roja, morada, verde, amarilla o mal coloreada, la seguimos necesitando para el día a día. Mi fuente principal era la adrenalina, la que necesitaba, la que podía ver todos (bueno, casi todos) los días. La que hacía que mis días tuviesen otro matiz. Pero se acabó. Se esfumó. Y todo por recibir la muestra de cariño que tanto necesitaba. Los cambios traen esta adrenalina, y de igual forma se la llevan.

Pues entonces todo es muy fácil. Si se nos acabó la adrenalina, busquémosla camuflada de azul entre las lagunas del pensamiento o de verde en el valle del olvido. Y bueno, hoy la he encontrado, hoy la he liberado. Hoy he podido respirar por fin, he podido reírme de verdad, he podido decir que soy feliz, me he sentido capaz de todo. Y la verdad, si hubiese sabido que era tan fácil lo habría hecho antes.

He podido hablar tranquilamente, sin que me atosiguen ni me presionen a hablar de lo que no quiero. Que ya podrían aprender muchas (daros por aludidas). He dicho lo que he querido y me he sentido bien. Y mira que me quedan cosas. Pero no necesito más. Gracias por ayudarme a ser grande.


Supongo que el día no habría sido completamente perfecto si no existieseis vosotros tres. (Exacto, date tú también por aludido). Y bueno, supongo que a quien más le debo es a mi intermediario, que era la última persona de la que esperaba que hiciese esto.

Gracias Fran.
Gracias Cristina, por todo lo que has hecho y no sabes.
Y gracias a ti también pues... por simpático ^^


No merece la pena anticiparse a las anticipaciones, no de esta manera. No, no la merece. No vale llorar por algo que todavía no ha sucedido. Tiempo siempre sobra... ¿O no?



...

Tal vez apoyarse en la persona equivocada para cerrar las heridas pase factura.

Tal vez aceptar la realidad que no soy capaz de admitir sea un gran salto hacia “algo” abstracto.

Admitir y aprender que a cada paso hay una razón para llorar, eso es lo que tendría que haber hecho en un principio.


Y es que, cuando te das cuenta de que luchar sólo sirve para prolongar el dolor, decides hundirte en un cúmulo de verdades.


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No sé cómo hemos llegado hasta
aquí, no recuerdo el camino ni el
punto de partida.
Sólo sé que nos hemos perdido entre la multitud, caminando por encima de un montón de espejos rotos que lo único que pueden reflejar es amargura.



La ciudad, las avenidas, las calles, las losas, los azulejos… todo está impregnado de eso a lo que muchos llaman vida, buena o mala, luminosa u oscura, larga o corta, roja o de color azabache. Vidas que saben el lugar y fecha donde van a acabar, que discurren en un solo sentido, sin bifurcaciones ni noches en vela. Sin dolor frío que congele el corazón y con una flor multicolor que posee una dentadura cargada de sonrisas. Y sobre todo, no son vidas cargadas de lágrimas, sino de sueños y felicidad inteligente, de la que no necesita ningún motivo para manifestarse.

Espejismo.

Juego ahora y luego rompo el castillo.
Fácil, sencillo, sin problemas.


...O eso pensaba yo.